Fuckyou ...



A los boludos que les preguntas por msn que hacían y te dicen viendo tele... Como viendo tele, entonces como mierda me estas hablando?

A mi vecina todos los días ponga el mismo tema pedorro de Jeniffer Lopez a todo volumen. Negri, no tenes otro cd para poner? Si queres te grabo los grandes éxitos de las Riquitas o te presto mi cd de Laura Miller!!

A los imbéciles del correo que te tiran la factura en el jardin, generalmente ya vencida, en vez de hacerlo en el fucking buzón el cual solo usan para poner propagandas de pizzerias, remiserias o alquiler de castillos inflables.

A los de la pizzeria que ponen esas mesitas de plástico en las pizzas, si aunque le pongas 1 en cada porción la muzzarela se va a pegar igual al cartón.Por que no invierten esa plata en investigar si existe algún método que evite comerte medio cartón.


A los que mandan cadenas de mail promocionando paginas que te permiten averiguar quien te elimino del msn, o como robar la contraseña del mail de tu novio/a,amigo/a etc etc. Esas mierdas no funcionan!

A los que todos los días, cuando reviso el contestador dejan la misma publicidad de que fui elegido para comprar un coche. Mierdas! Para que quiero otro auto si en casa tengo 2 y lo peor de todo es que no se ni como funciona el estéreo!

A los que por msn ven que estoy escuchando a Monica Naranjo y me saltan con huevadas como ¨y esa quien es¨ o ¨Yo escucho a Laura Limonero¨. Mierda! Naranjo es un apellido mas como Garcia o Perez pedazo de boludos...

y a los que no leen este blog que cada día esta mas que brillante...
Si son fieles seguidores de este espacio sabrán que no soy una persona muy normal que digamos (por no decir que soy un freak total) pero bue, la cosa es que ayer facebookeando deje entrever que hace unos dias tuve un sueño mas que extraño, por no decir demasiado raro e insólito.

La cosa fue así:

Estaba tirado en la cama semidormido, tapado hasta la nariz evitando que los malditos mosquitos me picaran, y siento que una voz chillona me empieza a llamar por que ya estaba la cena.
Como no daba bola y seguía metido en la cama, la voz que me decía que ya estaba la cena se acercaba cada vez mas a mi habitación y resultaba mas chillona que desde el principio. Además tampoco se le entendía muy bien, parecía una nena que recién esta aprendiendo a hablar.

Sin moverme de la cama procedí a taparme los odios con la almohada hasta que en un momento el chillido se hizo cada vez mas insoportable, me saco la almohada de la cabeza, me doy vuelta y a que no saben a quien veo en la puerta de mi habitación??

Si señores, la protagonista de mi sueño, la que hablaba con voz chillona y parecía una criatura es nada mas y nada menos que..




Ahora tengo miedo de dormir....

lo bueno...

de que Aysa no venga a reparar el caño roto de la vereda, que esta desde el viernes chorreando agua a lo loco es que me da tiempo a sacar fotos como esta



(tengo demasiado calor como para escribir algo coherente, saludos)

Los beneficios de raparse

No sufris tanto calor en verano
Ahorras en shampo y crema de enjuague
Cuando te levantas a la mañana no te hace falta peinarte
Si el desague de la ducha esta lleno de pelos a vos no te pueden echar la culpa
Si hay pelos en la almohada, tuyos no son
Cuando hay viento no se te mete el pelo en los ojos ni te despeinas

Mas no se me ocurren, me estoy armando esta lista mentalmente por que acabo de cometer un homicidio a mi cabellera y estoy recolectando la mayor cantidad de pruebas para que sea absuelto en caso que alguien le quiera hacer un juicio...

Ahh me olvidaba: Gracias a todos los que pasaron por mi blog en este tiempo, esta es la entrada numero 50 y sin ustedes no hubiera sido posible.

El encanto de volar?


Soy fanático de las azafatas. Siempre, desde mi tierna y dulce niñez, me parecía que ser aeromoza era un trabajo súper glamoroso. Mi fanatismo me llevo a cruzar limites insospechados como por ejemplo sentar a la muñecas de mi hermana en la escalera del patio, ponerme un pañuelo en el cuello y hacerme el azafato (ya desde chico era bien puto) o sentarme a mirar el cielo para ver los aviones pasar e imaginar que estarían haciendo las musas inspiradoras de mis extraños juegos infantiles. Debo acotar también que sacrifique tardes jugando a la mancha en la vereda por ver en la tele alguna película sobre catástrofes aéreas tipo Aeropuerto 77 (en esa época no tenia cable y en el video club de la vuelta de casa la única película relacionada con aviones era Confesiones de una azafata sueca) y recién ahí cuando terminaba salía a jugar con amigos, no sin dejar de pensar e n esas jóvenes y bellas mujeres recorriendo un tubo de acero a 10.000 mts de altura ofreciendo pollo o pescado, paradas en el medio del pasillo dando las instrucciones de seguridad cual Eleonora Casano bailando el Lago de los cisnes en el teatro Colon o (según lo que yo imaginaba de pequeño) corriendo de una punta a la otra del avión a los gritos por que se estrellaba el aparato, aterrizando el avión con la ayuda de la torre de control o casándose con el piloto que, generalmente, estaba mas bueno que comer con las manos.

Todo este embelesamiento duro hasta los 15 años, que fue la primera vez en mi vida que pise un aeropuerto. Estaba más emocionado por estar cerca de las chicas voladoras que por la llegada de mi tía de España.

Y ahí fue cuando la vida me dio la primera cachetada.

Las chicas lindas no estaban por ningún lado. Las que bajaban del avión divinas con cara de feliz cumpleaños se habían convertido en las típicas asistentes a las reuniones de algún centro de jubilados. La sonrisa al ver que un niño se les acercaba para contemplarlas caminar con su valija con ruedas se convirtió en ver a un grupo de mujeres con cara de culo, arrastrando sus valijas como si fueran un ataúd mirando mal al primero que se les cruce en su camino, los chongos divinos que partían la tierra con su uniforme y gorra de capitán se habían vuelto una especie de versión culta de un chofer de la línea 160 y los hermosos uniformes de pollera, camisa, saco y pañuelo al tono eran simplemente unos trapos harapientos manchados después que en alguna turbulencia algún pasajero les vomitara encima.

La vuelta a casa en caravana familiar buscando la forma de bajar de la autopista para llegar sanos y salvos desde Ezeiza logro que inconcientemente me olvide de esa horrible visión que tuve en el aeropuerto. Pero hoy, casi 15 años después, sigo pensando que ser azafata es uno de los mejores laburos mas glamorosos que existen, y si algún día muero y me toca reencarnar en algo, quiero volver a la tierra usando pollera por la rodilla y un pañuelo de seda atado con gracia al cuello o despuntando del bolsillo del blazer, quiero que me vean caminar por el hall de Ezeiza y piensen: Pucha, mira esa una chica linda y simpática que sirve la comida y el café en el avión…¨

Quiero reencarnar en alguien a que le pasen cosas divertidas en el avión, como a la hora de hacer la demostración de seguridad (que nadie le da pelota) tirar de la mascara de oxigeno y se me quede en la mano o que se me caiga se botella de agua entera arriba de un gallego y que la gente no pare de reírse.

No se si este es un post interesante y si alguien puede sacar alguna conclusión sensata. Lo único que creo que si queda en claro es que soy fanático de las azafatas.
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